Publicado en Reseñas

Los últimos días de Casanova

Jueves, 27 Febrero 2014 13:41

GIACOMO CASANOVA Cartas a un mayordomoGIACOMO CASANOVA, Cartas a un mayordomo; El polesmoscopio, trad. Jaime Rosal, SD Ediciones, Barcelona, 2013, 168 pp. ISBN 13: 978-84-92607-96-9

   En 1785, cuando contaba sesenta años de edad y había paseado por media Europa durante décadas esa estela de hombre mujeriego y pendenciero ligada ya de forma indisoluble a su apellido, Giacomo Casanova (Venecia, 1725 – Dux, 1798) aceptó el puesto de bibliotecario en el palacio del conde de Waldstein en Dux, actual Duchcov, en Bohemia.

   En ese suntuoso castillo de estirpe de mecenas convertido hoy en atracción turística por el que en su día desfilaron personajes como Beethoven, Bach, Schiller o Goethe, Giacomo Casanova, rodeado de los cuarenta mil volúmenes que albergaba la inmensa biblioteca, tuvo ocasión de entregarse, sanguíneo y extremo como en todas las empresas que acometió, a su última gran pasión, la literatura, alumbrando obras tan personales y dispares como su Soliloquio de un pensador (1786), la fantasiosa Ikosameron (1787), las Reflexiones sobre la Revolución francesa (1793–1794), y, especialmente, su célebre Historia de mi vida, uno de los libros de memorias más interesantes del siglo XVIII junto a las Mémoires de su contemporáneo, y también veneciano, Carlo Goldoni.

   A la recuperación de esta ingente y desigual producción de Casanova, respaldada hace unos años por la editorial Atalanta de manos del traductor Mauro Armiño (Premio Nacional a la mejor traducción en 2010 justamente por Historia de mi vida, a la que se han de sumar Mis aventuras con monjas y Aventuras en Venecia, también en Atalanta) se han de añadir estas Cartas a un mayordomo y El Polemoscopio de la editorial SD Ediciones, que prosigue con el objetivo de acercar obras poco conocidas del siglo XVIII en su colección El siglo de las luces. En este caso la traducción corre a cargo del escritor y editor Jaime Rosal del Castillo, quien ya se ha ocupado de Casanova editando y/o traduciendo Observaciones y pensamientos, de Giacomo Casanova (Círculo de Lectores, 1999), las Máximas y anécdotas de Casanova (Comanegra, 2010) o Los últimos años de Casanova, de Joseph Le Gras y Raoul Vezè (Atalanta, 2013), entre otros.

   Ante tal avalancha de textos y títulos no cabe duda de que este pequeño y cuidado volumen ahora propuesto puede considerarse una buena oportunidad para adentrarse en la obra del prolífico, y por qué no irregular, escritor veneciano; o tal vez una primera toma de contacto necesaria para quienes pretendan enfrentarse a las 3648 páginas de la edición completa de Historia de mi vida, tarea titánica y absorbente compensada, eso sí, por una prosa sugerente y melodiosa repleta de curiosos apuntes sobre la vida en el XVIII en la que no faltan el relato de sus múltiples amoríos (unos 130 según el propio Casanova), fugas de prisiones (la famosa evasión de I Piombi de Venecia), conflictos internacionales, duelos y encuentros con figuras ilustres de la época (reyes y emperadores incluidos).

   Este es el caso, pues, de estas Cartas a un mayordomo, traducción del original francés de 1792 Lettres écrites au sieur Faulkircher par son meilleur ami Jacques Casanova de Seingalt, con las que, pese a la relativa banalidad del tema (las 21 cartas que Casanova dirige al vil Feltkirchner, intendente del conde Waldstein en el castillo de Dux, para echarle en cara todas las constantes humillaciones y vejaciones a que se ve sometido durante las ausencias del conde), acabamos por hacernos una idea de la vida de Casanova en sus años finales gracias a las constantes referencias vitales y a las oportunas notas de Jaime Rosal.

   Escritas en el ocaso de su vida, las cartas son, como se señala en el prólogo, la "postrer venganza que minuciosa y un tanto reiterativamente perpetra Casanova contra el perverso Feltkirchner, mediante la única espada que a su avanzada edad podría sostener en su mano, la de su afilada pluma". En definitiva, una punzante e inteligente respuesta a las numerosas afrentas que Casanova tuvo que soportar en los últimos años de su vida por parte de ese "papagayo arrogante" de Fertkirchner (ese "¡hombre ignorante, ser carente de toda honorabilidad, sin idea alguna de probidad y del menos conocimiento de la justicia!" al que adorna con los peores calificativos: sodomita, ignorante, envidioso y engreído), como fue, por poner uno de los ejemplos más conocidos, el de ver su retrato colgando en la puerta de las letrinas del castillo para mofa y escarnio de toda la servidumbre.

   Completa este ejemplo de la prosa eficaz y mordaz de Casanova la traducción de El Polesmoscopio, una breve comedia en tres actos representada en 1791 en un pequeño teatro en el castillo de Toeplitz, cerca de Dux. En ella, unos gemelos con unas curiosas propiedades desempeñan un relevante papel en el triángulo amoroso formado por dos mujeres de la nobleza y el deseado conde de Gissor. Pasiones mal disimuladas, normas de galantería hipercodificadas, cicisbei, celos y amores, sirven de excusa en este pequeño juguete teatral escrito para divertimento de la condesa de Clary.

   En definitiva, dos obras de sencilla y amena lectura que nos acercan un fragmento tanto de la vida de Casanova como de la sociedad del siglo XVIII a cargo de uno de los grandes conocedores de la obra de Casanova, Jaime Rosal, en una cuidada y delicada edición repleta de hermosos detalles que se disfruta con las manos y la vista.  

Juan Pérez Andrés

Utilizamos cookies para facilitar el uso de nuestra página web. Las cookies son pequeños ficheros de texto que su navegador almacena en el disco duro de su ordenador y que son necesarias para utilizar nuestra página web. Las utilizamos para entender mejor la manera en la que se usa nuestra página web y de esta manera poder mejorar consecuentemente el proceso de navegación. Las cookies son el referente que nos indica, por ejemplo, si una página de nuestra web ha sido vista con anterioridad, o si su visita es nueva o recurrente. Las cookies que utilizamos no almacenan datos personal alguno, ni ningún tipo de información que pueda identificarle. En caso de no querer recibir cookies, por favor configure su navegador de Internet para que las borre del disco duro de su ordenador, las bloquee o le avise en caso de instalación de las mismas.