Publicado en Reseñas

El nacimiento de la sociedad urbana

Viernes, 01 Noviembre 2013 09:00

LIVERANI Uruk la primera ciudad

MARIO LIVERANI, Uruk, la primera ciudad, trad. Juan Vivanco, Bellaterra, Barcelona, 2006, 116 pp. ISBN: 84-7290-334-0

El estudio de los asentamientos que se fueron sucediendo en la ciudad mesopotámica de Uruk desde mediados del siglo V a.C. hasta inicios del segundo milenio a.C. es, sin duda, un punto de partida inexcusable para las investigaciones centradas en el nacimiento de la sociedad tal y como hoy en día la concebimos. De hecho, más allá del interés histórico que los hallazgos arqueológicos han ido progresivamente despertando a lo largo de todo el siglo XX al tiempo que se iba completando la epopeya de su más ilustre ciudadano, el héroe Gilgamesh, es evidente que la fascinación suscitada por los restos encontrados pasa necesariamente por enfrentarse, según señala el profesor Mario Liverani (Roma, 1939), a lo que puede considerarse como "uno de los hitos más significativos de la historia humana", esto es, el del origen mismo de la sociedad.

Con este deseo, y con la intención de acercar al lector un panorama global del estado de la cuestión desde una postura totalmente alejada de la catarata de fechas, nombres y cronologías habituales en los manuales de historia antigua, el profesor Liverani se plantea, partiendo de los datos conocidos hasta el momento, la reflexión en torno a las fases y mecanismos que posibilitaron, partiendo de sociedades recolectoras neolíticas, llegar al establecimiento de ciudades que como en el caso de Uruk cobijaron poblaciones superiores a las 50.00 personas.

Con este objetivo Mario Liverani parte de un primer capítulo, el titulado Historia de la cuestión, de una breve exposición de algunos de los enfoques que se han ido ofreciendo, a veces incluso de forma contrapuesta, sobre el tema, desde el innegable avance que supuso el concepto de "revolución urbana" acuñado por Gordon Childe en los años '40 (con el que se dotaba de un tono materialista y economicista a la teoría de la evolución social a partir de la idea de la "acumulación primaria del capital" y el subsiguiente control del excedente) hasta la aportación de la llamada teoría neoevolucionista, defensora de un enfoque sociopolítico de carácter continuista basado en una progresiva evolución que llevaría desde la banda de escasos individuos a la tribu organizada, pasando luego al terreno del "dominio" (chiefdom), para acabar finalmente, en algunos casos, dando lugar al estado propiamente dicho.

Tras matizar y relativizar las aportaciones de estas y otras corrientes en la configuración de una perspectiva menos sesgada y más global de tan complejo fenómeno, el deseo de "captar desde dentro el proceso cultural de Uruk y compararlo con el modelo propuesto inicialmente" lleva a Liverani en un segundo capítulo, La transformación social del territorio, a analizar la importancia que supuso la transformación del territorio mediante tres procedimientos agrícolas clave: el empleo del riego en amplias extensiones de terreno mediante un meditado sistema de acequias, el uso del arado de sembradera y del trillo con tracción animal y, por último, el empleo de hoces de barro cocido. Todos ellos, en definitiva, procedimientos de gran impacto en la productividad agrícola que propiciaron no solo la puesta en marcha de todo un conjunto de mecanismos redistributivos de riqueza y bienes en el seno de la urbe, sino también el inicio de un sistema generador de desequilibrios y desigualdad que llevó, en última instancia, a la consolidación de una superestructura ideológico-religiosa de coacción.

Esto es así porque, como señala el propio Liverani, "la sustracción de recursos a los productores (y a su consumo familiar) para dirigirlos a un uso social requiere una fuerte dosis de coerción que puede ser física (pero el uso de la fuerza es dispendioso y a la larga contraproducente) o preferiblemente ideológica. El templo era la única institución capaz de convencer a los productores de que cedieran una porción sustanciosa de su trabajo en beneficio de la comunidad y sus dirigentes, bajo la especie de sus hipóstasis divinas".

En este sentido, la consolidación de unas minorías dirigentes, el progresivo aumento de la estratificación social y la especialización laboral, así como la concentración espacial de las actividades serían, entre otros muchos, algunos de los fenómenos que no pueden desligarse de ningún modo de este incipiente sistema urbano.

Analizados estos elementos clave de tan grandes repercusiones demográficas y sociales, los dos siguientes capítulos, La administración de una economía compleja y Política y cultura del estado arcaico, redundan en la importancia que tuvo, en esta primera fase de evolución y consolidación del entramado urbano sumerio, la consolidación de sistemas de anotación y escritura cada vez más perfeccionados, así como la adopción de medidas de cálculo que midieran tanto el tiempo como la cantidad de trabajo. Así lo requerían, entre otros, la necesaria regulación del fundamental cultivo de la cebada (almacenable, transportable y fácilmente divisible en raciones diarias) o el control de los intercambios comerciales de larga distancia derivados de la carestía de materias primas como la madera, piedras duras o metales en las llanuras deltaicas del Tigris y el Éufrates. Tampoco quedaría exenta de esta necesidad de control y gestión administrativa la regulación de los diferentes servicios de protección y culto imprescindibles en tanto engranajes dispuestos para dotar de seguridad y estabilidad al sistema.

Para finalizar, el último capítulo, Centro y periferia, acaba resumiendo en pocas líneas algunas de las posturas que marcan las elucubraciones en torno a la posible relación establecida entre la cultura de Uruk y sus culturas colindantes, así como las diferentes formas en que puede enfocarse el ocaso mismo de la ciudad y su red de relaciones territoriales entre el tercer y el segundo milenio a.C.

Con todo ello, el volumen que nos presenta la editorial Bellaterra con traducción de Juan Vivanco (quien ha traducido para la editorial Crítica otros textos del profesor Liverani, como El antiguo Oriente, 2008), se erige como una sintética visión global de algunos de los problemas que suscita el estudio de esta primera sociedad urbana, investigaciones siempre susceptibles de nuevas reflexiones y matizaciones derivadas de las frecuentes e irregulares campañas arqueológicas llevadas a cabo en esta conflictiva zona.

La publicación de Uruk, la primera ciudad del profesor de Roma La Sapienza, Mario Liverani, reconocido especialista de historia de Oriente Próximo, pone a disposición del lector español uno de los textos más relevantes del autor, sumándose a los ya publicados hasta la fecha por la editorial Bellaterra, Relaciones internacionales en el próximo Oriente antiguo, 1660-1100 a.C. (2003), y Mito y política en la historiografía del Próximo Oriente antiguo (2006).

Juan Pérez Andrés

 

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